Hola. Me llamo Tito y tengo 18 años, vivo en Avellaneda, Provincia de Santa Fe.

Mi experiencia comienza en el 2012 en el mes de Agosto, gracias a que el novio de una amiga adoptaría a un chico de Finlandia llamado Pyry. Me acuerdo perfecto que tuvimos que usar el traductor con mi mejor amigo, ya que no manejábamos muy bien el inglés, fue todo raro. Tuve la gran suerte de que su familia lo mandó a mi colegio y cursamos juntos mitad del cuarto año y mitad del Famoso Quinto año de la secundaria.

Al principio fue todo raro, no entendí nada de su idioma, se hizo muy difícil comunicarnos. Nos teníamos que comunicar por señas, para poder entendernos. Nuestra primera salida fue a la ciudad vecina, que fuimos a jugar al bowling y después al boliche…  Al tiempo él me regaló un diccionario para que yo aprenda su idioma y así podríamos comunicarnos mejor (hasta el día de hoy sigo sin entender), nos hicimos muy buenos amigos, bah, como hermanos ya, pasamos tanto tiempo juntos. Lo acompañé en todo lo que podía, me sorprende tanto su cultura, ya que es muy cerrada para mi gusto, él como persona cero demostrativo (Los hombre de ese país son cerrados).

Grande es el aprecio que con mis amigos le tuvimos, que hasta jodas hacíamos para él. Le organizamos su cumpleaños sorpresa, salíamos con amigos por las noches a disfrutar, y de los boliches ni hablar, en la escuela era medio despistado pero re inteligente, hasta me ayudaba cuando no me salía nada. Jaja.

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Al llegar a Quinto año en nuestra ciudad es muy común festejar la presentación de nuestra remera de promoción, me acuerdo la felicidad que tenía, ya que no es común que en su país pasaran estos acontecimientos.

Para mí su cultura es muy rara, pero así y todo nos volvimos muy buenos amigos, a pesar del idioma, de su cultura y pensamientos.

El conoció a mi familia, hasta se sentó a hablar con mi padre y mi madre. Mucho cariño le tomaron en mi casa. Obvio, si es una gran persona.

El día de su despedida en la escuela, fue cuando yo caigo que él se va. Que no lo iba tener todos los días, toda la escuela lo despidió. Literalmente toda la escuela lo despidió, Hasta le regaló un mate y mi curso una remera de Argentina. Después  todo quinto a solas se despedía de él. Lo que se destaca es el cariño que él mismo se ganó de todos. Previo a esto se organizó una cena de despedida, nos mandamos unos ricos ñoquis.

Nunca tomé dimensión de la experiencia que estaba viviendo, tampoco pensé que se iban a pasar volando los 10 meses en Argentina. Ver el colectivo partir a Ezeiza  fue muy duro. Pero jamás me voy a olvidar ese Gran Abrazo que nos dimos. Él no vivía en mi casa, pero es parte de mi vida y lo seguirá siendo. Porque es un hermano más para mí.

Hoy a casi un mes de que se fue, sigo en comunicación y ya quiero poder ir a su país para poder conocer todo de allá.

Gracias a esta hermosa experiencia, yo ahora soy voluntario de YFU. Y es una forma de agradecer la experiencia vivida y que otros puedan vivir de cerca lo mismo que yo.

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