Desde que era chiquita soñaba con vivir en otro país, aprender otras culturas, otros idiomas. Cuando tenía alrededor de 11, no sé por qué, pero decidí que cuando cumpliera la edad adecuada me iría de intercambio. Los años que pasaron fueron muy rápidos. Empecé a averiguar, cómo podía viajar a otro país y ahí fue, cuando un amigo de mi mamá me contó que hacía 40 años se había ido de intercambio a Estados Unidos, y que sus tres hijos también habían viajado y que lo habían hecho con YFU.

Ahí fue cuando me contacte con Pat y Jorge, los representantes de YFU Río Grande que fueron los que me ayudaron a que mi sueño tomara forma. Lo más difícil fue elegir el lugar. Yo quería ir a Europa, pero ir a un país del que no sepa casi nada, quería un país del que nunca me hayan contado nada en el colegio. Así fue, como después de tanto mirar el mapita de la pagina de YFU elegí viajar a Holanda.

Mi año en Holanda fue el mejor año de mi vida. Mi familia anfitriona fue la mejor, me acompañaron siempre en los buenos y difíciles momentos, creamos un lazo que estoy segura que va a durar para el resto de nuestras vidas.

Bandera Holanda

Mi familia estaba compuesta por mi papá, mi mamá, mi hermanito de 11 y mi hermana de 15. Vivíamos en un lugar hermoso medio alejado de la ciudad, teníamos un montón de mascotas. Una de las tradiciones holandesas que más me gustaba era desayunar todos los domingos juntos en familia, era como una gran celebración donde se juntaban todos los integrantes de la casa para comer cosas muy lekker (lekker, significa rico y es una palabra que los holandeses usan para todo).

Los holandeses son gente muy abierta, con ellos podes hablar de cualquier cosa! Y les encanta que vos puedas contar lo que te pasa, como te sentís o que pensás acerca de diversos aspectos de su cultura. Ellos aman andar en bicicleta, que no es solo un medio de transporte,si no también un sinónimo de libertad, una forma de poder ir a cualquier lugar,en cualquier momento sin depender de nadie!

Sueco Holanda

Mi intercambio no sólo se trato de aprender holandés, de ir al colegio, de formar un lazo con mi familia, sino también se trato de mostrar un poco la cultura de mi país, y esa fue una de las cosas que más disfruté y que a ellos les encanto!

Cada miércoles por la noche, me tocaba cocinar a mí, y yo los sorprendía con alguna comida argentina como pastel de papas, empanadas, milanesas o cualquier otra cosa que se me ocurría! Les encantaba probar esos platos, que generalmente estaban repletos de carne y con pocas verduras!

Otra de las cosas que me encantó poder compartir con mi familia y con mis amigos fue el mate! Las caras que ponían cuando lo probaron por primera vez eran muy graciosas, y me hacían preguntas como: “¿la yerba es una droga? ¿qué efecto tiene? ¿se puede tomar con alcohol? ¿no hay una bombilla para cada persona? .

Lo más lindo fue que a mi familia le gustó mucho el mate, pero al que mas le gusto fue a mi hermanito Okke de 11. Un día yo llegue a casa del colegio, y estaba mi hermanito sentado en la mesa con una compañerita del colegio tomando mate y haciendo tarea, no lo podía creer!

Irme de intercambio cambió mi vida radicalmente, no sólo porque crecí, aprendí más sobre mi misma, sino por que formé lazos para toda la vida con una familia, un país, una cultura. Logré vivir un año lejos de casa, pero a la vez formar otra casa en otro lugar del mundo con gente muy distinta a la que yo conocía antes, pero a la cual hoy también llamo familia. Como siempre digo mi corazón ya es mitad holandés.

No dudes irte de intercambio, y no importa mucho el lugar, lo que importan son tus ganas de conocer y construir una nueva vida en otro lado del mundo!

Familia de Martina en Holanda