Hola a todos!!!

Mi nombre es Antonella Castagnino, me crié toda mi vida en Río Grande, Tierra del Fuego. Cuando tenía 17 años tuve la oportunidad de realizar un viaje con YFU de intercambio durante Agosto 2010 hasta Junio 2011 en Amberes, Bélgica. Desde que volví del año que cambió mi vida, siempre quise hacer otro intercambio. La experiencia es enriquecedora en todo sentido, más allá de aprender otra cultura y otro idioma, a mí me ayudó muchísimo para conocerme mejor y a aprender a valorar las cosas de todos los días y los simples detalles de la vida.

Gracias a la orientación de bienvenida que tuve cuando llegué a Bélgica, conocí a un hermoso grupo de voluntarios que me inspiró a ser voluntaria cuando volviera a la Argentina. Es así, que cuando volví a mi país, mi mamá me dijo que estaban haciendo una “arrival orientation” en Buenos Aires y es así que comencé a ayudar en distintas actividades. Hoy ya van a ser casi tres años que soy voluntaria y a pesar de que mi carrera (y todo lo que ella conlleva), no me permite pasar todas las semanas por la oficina nacional, siempre que puedo me gusta ayudar y pasar tiempo con los otros voluntarios, es algo que disfruto mucho ya que todos compartimos cosas de nuestros viajes y las diferentes experiencias.

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Es así que, ahora les escribo desde Ohio, Estados Unidos, donde me encuentro haciendo una pasantía en la oficina de YFU del Norte de Ohio y viviendo una segunda experiencia de intercambio. Todo surgió muy de sorpresa! Me enteré de esta oportunidad por medio del grupo de voluntarios que mantenemos en Facebook cuando estaba de vacaciones con mi familia en Nueva York. Ni bien les conté a mis papás que quería postularme, me apoyaron como siempre, así que tuve la entrevista por Skype y un mes después ya estaba viajando en tren a Sandusky a encontrarme con mi jefa. La verdad es que la primera impresión fue sentir que estaba viajando en el expreso polar ya que habia una tormenta de nieve y baje en el medio de la nada con nieve hasta las rodillas, solo un par de casas, mi jefa, Jaime y su marido, Rick esperándome.

Ya desde el primer momento me sentí muy bienvenida por todos.Después de trece horas en tren, desarme mis valijas, tomamos un desayuno con la familia de mi jefa y nos fuimos a un centro de esquí cercano donde pudimos empezar a conocernos y disfrutamos un típico día de invierno. Las primeras tres semanas estuve viviendo en la casa de mi jefa mientras seguíamos buscando alguna familia que quisiera hospedarme para tener un espacio donde no se hable de trabajo. En esa tercer semana, un amigo de Jaime, que resulta ser voluntario y familia anfitriona, me ofreció ir a almorzar con una familia que estaba ansiosa por conocerme. Fue así que conocí a la que hoy es mi familia anfitriona. Tuvimos química enseguida y muchos temas de conversación, por lo tanto, fue fácil decidir de parte de ellos y de parte mía, mudarme a su casa.

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Y a pesar de que estábamos contentos con la noticia de la familia que me estaba dando un lugar en su vida, la familia de Jamie empezaba a extrañarme porque en poco tiempo, entablamos una relación muy linda. Con las dos familias tengo la oportunidad de compartir varios programas de televisión americanos que me encantan. Por ejemplo, todos los Miércoles, me quedo en lo de mi jefa y con toda su familia miramos  “El sobreviviente”, un programa de desafíos en grupo donde sólo una persona gana al final de la temporada, y es costumbre de la familia que todos los integrantes de la casa participen de un desafío después de cada episodio. Esa es una actividad que disfruto mucho y que nunca me voy a olvidar.

En la oficina, estoy aprendiendo mucho cada día, pero básicamente estoy encargada de encontrar familias anfitrionas. Y conseguir familias anfitrionas es un trabajo difícil, empezamos por conocer a la familia y a los diferentes estudiantes y así tratamos de unir las familias con los estudiantes que tienen mismos intereses o creencias que la familia que los va a hospedar. Son varios los requisitos que se tienen en cuenta, y las familias pasan por diferentes controles antes de considerarse apta para hospedar (algunos ejemplos; voluntarios van a visitar visitar la casa para verificar que esta esté en condiciones para hospedar a una persona más, recomendaciones de amigos de la familia, una revisión de antecedentes) y por último la escuela de su zona. Las horas en la oficina con mi jefa son divertidas y se pasan rápido la mayoría de los días, a veces no nos damos cuenta de la hora del almuerzo porque desde que entramos estamos en contacto con mucha gente, haciendo llamadas, mandando mails y terminando con las ubicaciones de los estudiantes de intercambio que nos asignan cada semana.

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Sorprende todo el trabajo que lleva ubicar a cada estudiante porque dependemos de muchas personas para concretar el proceso de ubicación, hoy en día es más fácil gracias a todos los medios de comunicación, pero aún así, lleva tiempo y esfuerzo, una vez logrado es una alegría.

Hemos ido a eventos en escuelas o en distintos pueblos de la zona para promocionar YFU y sus programas de intercambio como así también la hermosa experiencia de hospedar a alguien de otro país.

Además mi jefa y su grupo de voluntarios permanecen activos con los chicos que vienen cada año, asique he participado de muchas actividades en conjunto con los chicos de intercambio y sus familias anfitrionas! Ir a ver un partido de Hockey sobre hielo y cenar todos juntos, luego una cena internacional donde el tema de la noche fue Sudamérica, obras de teatro en los colegios y un Sábado de Paintball fueron algunas de las actividades que realizamos entre voluntarios, familias anfitrionas y estudiantes de intercambio.

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Puedo decir que como ya viví una experiencia de intercambio, estoy disfrutando al máximo estos meses en los Estados Unidos. Probando todas las cosas nuevas y mostrando mas de Argentina. Aprovechando cada hora del día para absorber todo lo que estoy viviendo.

En Mayo me reencuentro con mi mejor amiga de Bélgica que me fue a visitar y a conocer Argentina el año pasado y ahora me viene a visitar a Ohio, así que muy feliz de seguir en contacto con la gente que fue parte de mi intercambio. En Junio estoy volviendo a Argentina, y ya me agarra un poco de nostalgia, es increíble cómo     en tan poco tiempo me encariñé con mi familia anfitriona y la familia de mi jefa. Son personas hermosas y la gente de su pueblo es muy amable conmigo. Ohio y su gente siempre van a permanecer en mi corazón!

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